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Sin centrocampistas no hay fútbol

Aquellos que saben de fútbol saben que un equipo sin un buen medio del campo es un equipo a la deriva. Apostar por el músculo o hacerlo por la clase, por la creación o la destrucción. Elecciones particulares de cada técnico que determinan la manera de jugar al fútbol de todo un bloque. Una posición sacrificada, poco mediática y para nada sencilla (que se lo digan a Sergio Ramos después de aquel fatídico partido en el Camp Nou).  La consecución del equilibrio a través del centrocampista no es una tarea fácil.

Foto: El Español

Lo saben en Barcelona, donde se erigió Xavi como estandarte de todo un estilo de juego y donde próximamente convertirán a Sergio Busquets, el mejor del mundo en su oficio, en uno de los jugadores mejores pagados de la plantilla. El equipo de Luis Enrique, actualmente portada por sus delanteros, no se entendería en esencia sin el trabajo de los hombres que tiene lugar en su retaguardia; la exquisita recuperación y salida de balón de Busquets, la capacidad para rendir en cualquier parte del centro del campo y llegar con peligro al área de Rakitic. Para Iniesta ya no quedan adjetivos.

Lo saben en el Santiago Bernabéu, donde después de muchos años de orfandad en esa posición del campo (ilustrada en fichajes como Gravesen, Pablo García, Emerson o Mahamadou Diarra) por fin se recuperó el buen gusto. Kroos, Isco, James y, en especial, Luka Modric, cuyas lesiones en el tramo final de la pasada temporada acusaron sobremanera los blancos, han devuelto esa estabilidad en el juego posicional que tantos años llevaba desaparecida en Chamartín. En el otro lado del círculo central, Casemiro agiliza la recuperación del balón.

Y, por supuesto, lo saben a orillas del Manzanares. Gabi sigue contando con la confianza del “Cholo” pese a no estar al nivel de años anteriores, Koke es indiscutible, Saúl va camino de serlo y el recién llegado Augusto comienza a brillar en las tareas de recuperación y liberación de sus compañeros. El Calderón puede esperar tranquilo a Tiago.

También en el resto de equipos de nuestra Liga. En el centro del campo comienza la destrucción del fútbol creativo del rival y tiene lugar el nacimiento del propio. El delantero marca goles, defensas y portero los impiden. El centrocampista destruye, crea y asiste. Incluso anota. Lo hacen Bruno Soriano y Denis Suárez en Villarreal, Parejo y André Gomes en Valencia, Trashorras y Jozabed en Vallecas o Wass y Orellana en Vigo.

Para marcar goles, el balón tiene que llegar arriba. Y para que el balón llegue arriba, primero hay que robarlo.

Para que haya fútbol, tiene que haber centrocampistas.

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