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Foto: SHAMIL ZHUMATOV (REUTERS), vía as.com

Los octavos tienen que esperar

Atlético de Madrid y Astana firmaron tablas (0-0), en el Astana Arena, en la cuarta jornada de la Champions League. Un encuentro que, como calificó el Cholo Simeone, sería complicado, para las aspiraciones de los rojiblancos, dada la solidez defensiva del equipo kazajo y los 30.000 seguidores que animarían desde la grada. Simeone decidió salir con Torres y Griezmann en la punta del ataque, buscando la rapidez y experiencia, ante un rival que no se arrugaría en la zaga. Los de Stoilov llegaban de perder en el Calderón (4-0), con la intención de sorprender al Atlético y conseguir la primera victoria en la competición.

Foto: SHAMIL ZHUMATOV (REUTERS), vía as.com

El conjunto de Simeone comenzó el encuentro dominando el tempo y llegando en repetidas ocasiones, aunque la muralla plantada por Stanimir Stoilov, con los interiores integrados en la línea defensiva, no permitía llegadas con peligro. A pesar del chut de Tiago, en el minuto 11, tras un rechace del guardameta de Astana, el cuadro dirigido por Stoilov se repuso a las continuas ocasiones de los del Cholo, y comenzó a dominar el encuentro, con Foxi, Shomko y Kabananga realizando una presión en 3/4 de campo, sorprendiendo a la zaga del conjunto rojiblanco, y avasallando la portería defendida por Jan Oblak. Los primeros 20 minutos sucedieron sin goles, pero con una preocupación latente en el ánimo de los madrileños, quienes apreciaban cómo el conjunto de Kazajistán no cedía un hueco en defensa, lograban conectar con la velocidad de los arietes y creaban peligro en área contraria.

Mientras los del Cholo trataban de sorprender con balones aéreos, hacia Torres y Griezmann, pero sin abrir el campo, ni mantener la posesión, los jugadores de Stoilov mantenían su línea defensiva y no encontraban oposición en los contra-ataques, gracias a los cuales conseguían romper las líneas rojiblancas y seguir creando peligro, aunque no viese portería. La incomodidad se hacia presente en el cuadro de Simeone, el cual no supo gestionar el planteamiento del equipo kazajo. Una primera mitad de dudas, que pudo haber terminado con 0-1, gracias, primero, a una internada de Torres que se marchó cerca del palo y, casi al final de la primera mitad, a un lanzamiento de Koke que acabó estrellándose en el travesaño, poniendo de manifiesto la dificultad de abrir el marcador, en el Astana Arena. Llegó el descanso y ambos conjuntos se marcharon satisfechos; Astana por la inesperada y continua creación de peligro, y el Atlético por saber reaccionar ante las acometidas de los kazajos, pudiendo marcar en dos ocasiones.

El inicio de la segunda parte se antojó la inmediata continuación de la primera mitad, con un Atlético de Madrid desordenado, lanzando balones a la recepción de Torres, y con Astana cerrado atrás y aprovechando los errores en la zaga rojiblanca. Los minutos avanzaban y la afición kazaja llevaba en volandas a su equipo. Un Astana que comenzaba a acusar el cansancio y no lograba conectar con Kabananga, como lo hacia en la primera parte, dejando el dominio del balón en los pies de los hombres de Simeone. Todo lo rápido que sucedía en la primera mitad, se vio contrapuesto por la lentitud y la apatía con la que ambos conjuntos planteaban los ataques, y por las continuas interrupciones, a causa del cansancio físico. La primera solución, por parte del cuerpo técnico rojiblanco, vio la luz en el minuto 63, dando entrada a Jackson Martínez en lugar de Fernando Torres, quien volvía a quedarse a las puertas de marcar su gol número 100, con la camiseta del Atlético de Madrid.

Stoilov mantenía el mismo once, reiterando el ataque por la banda derecha, aprovechando las internadas de Ilic y el bajo ritmo defensivo de Siqueira. El desorden imperaba y ambos equipos se sumían en demasiadas imprecisiones. El Atlético lo intentaba, sin éxito, en el minuto 67, con un cabezazo de Saúl Ñíguez que acabó en las manos de Eric, y en el minuto 75 con un centro-chut de Yannick Carrasco estrellado en el larguero. Los últimos minutos fueron de dominio rojiblanco, lanzado al ataque para conseguir la victoria y afianzar la posición clasificatoria, sin embargo, como muestra el resultado, las aspiraciones de Simeone se vieron empañadas por el muro kazajo y la impotencia ofensiva de sus hombres. Resultado que les obliga a enfrentarse, a vida o muerte, con Galatasaray y Benfica, respectivamente.

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